En esta página9 apartados
Las cotizaciones financian el sistema de protección social y pueden generar derechos económicos, pero no existe una regla del tipo «he cotizado, por tanto cobro». Cada prestación define su propia situación protegida, periodo mínimo, base reguladora y forma de cálculo.
¿Qué contingencia o situación ha ocurrido? ¿Cumples el periodo y situación de alta exigidos? ¿Qué bases se utilizan para calcular la prestación?
Qué información debes reunir primero
Antes de estimar una prestación conviene revisar tu vida laboral y tus bases de cotización. La primera permite comprobar periodos de alta; las segundas son relevantes para cuantías y bases reguladoras.
Incapacidad temporal
Si una enfermedad o accidente te impide temporalmente trabajar, la cuantía depende de la contingencia. En enfermedad común y accidente no laboral, la prestación ordinaria es del 60 % de la base reguladora desde el día 4 al 20 y del 75 % desde el día 21. En accidente de trabajo o enfermedad profesional, con carácter general, es del 75 % desde el nacimiento del derecho.
En enfermedad común se exige, en el supuesto general, haber cotizado al menos 180 días dentro de los cinco años anteriores; en accidente o enfermedad profesional no se exige periodo previo. Puedes simularlo en la calculadora de baja laboral.
Prestación contributiva por desempleo
La protección contributiva por desempleo utiliza cotizaciones específicas por desempleo. Para la prestación ordinaria se parte de los periodos cotizados no consumidos dentro de la ventana legal y la base reguladora se obtiene de las bases de los últimos 180 días, excluyendo las horas extraordinarias para ese cálculo.
La duración y cuantía no dependen simplemente de la «vida laboral total». Si quieres una estimación, utiliza la calculadora de prestación por desempleo y revisa también el cluster de Desempleo.
Jubilación
La pensión de jubilación exige analizar edad, periodos cotizados y bases de cotización conforme a las reglas vigentes en el momento del hecho causante. Es especialmente importante no confundir días en alta con la base utilizada para calcular la pensión. La vida laboral ayuda a revisar periodos; el informe de bases aporta los importes declarados.
No damos aquí una cifra universal porque la edad y la base reguladora de jubilación están sujetas a un calendario y reglas transitorias que deben comprobarse para el año concreto.
Incapacidad permanente
Cuando las limitaciones dejan de ser temporales, puede entrar en juego la incapacidad permanente, con grados y requisitos propios. El origen común o profesional también puede modificar los requisitos y la base reguladora. Una incapacidad temporal prolongada no se convierte automáticamente en una incapacidad permanente: existe un procedimiento específico.
Nacimiento y cuidado de menor y otras prestaciones
El sistema incluye además prestaciones por nacimiento y cuidado de menor, riesgo durante el embarazo o lactancia, muerte y supervivencia y otras situaciones protegidas. Algunas exigen periodos mínimos en función de edad o situación; otras tienen reglas distintas. La guía de la Ley General de la Seguridad Social sirve como mapa para localizar cada bloque.
Por qué importan la contingencia y la base
Una misma pérdida de ingresos puede tener protección distinta según su causa. La diferencia entre contingencias comunes y profesionales afecta a requisitos, cuantías y responsables del pago en varias prestaciones.
Y una base de cotización incorrecta puede trasladarse a prestaciones futuras. Por eso el control preventivo de nóminas y bases tiene valor mucho antes de necesitar una prestación.
Qué no debes deducir de tus cotizaciones
- Una cuota alta no garantiza por sí sola el acceso si falta el periodo o la situación exigida.
- Todos los días de tu vida laboral no tienen por qué computar igual para cada prestación.
- La misma base no se utiliza siempre con el mismo periodo temporal.
- Una prestación contributiva y un subsidio asistencial no son la misma figura.